La experiencia de Daniel en el campamento de verano de Global Camp
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La experiencia de Daniel en el campamento de verano de Global Camp

El ejemplo de superación de Daniel

La experiencia de Daniel en el campamento de verano de Global Camp

Cuando te conviertes en madre es en verdad cuando te das cuenta de lo fuerte que puedes llegar a ser y de lo que tu cuerpo y tu mente pueden llegar a resistir. O, como dice Esther, no sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción. Esther, mamá de Daniel, ha decidido contarnos la experiencia en el campamento de verano de Global Camp de su hijo Daniel, diagnosticado de un linfoma a los 4 años.

El ejemplo de superación de Daniel

Apasionada de mi trabajo, yo siempre priorizaba la cantidad frente a la calidad. Pensaba que si a mi hijo le daba los juguetes más caros, le llevaba a los hoteles más lujosos y le decía sí a todos sus caprichos él iba a hacer feliz. Puede que fueran los acontecimientos que viví después los que me enseñaran lo equivocada que estaba. O puede que fuera cuestión de tiempo que me diera cuenta de todo lo que me estaba perdiendo.

A falta de unos pocos días para que Daniel cumpliera 4 años, estando un día de verano en la piscina, empezó a encontrarse mal, ‘seguro que no es nada’, pensamos su padre y yo. A las pocas horas nos dieron la noticia de que nuestro hijo padecía un linfoma.

No puedo entrar en todos los detalles sobre lo que vivimos a partir de ese momento. Pero sí que quiero decir que, al igual que le ha pasado a otras muchas familias que hemos conocido por el camino, a partir de la enfermedad de mi hijo nada ha sido fácil: las noches sin dormir, el sonido incesante de la máquina de quimioterapia, las malas noticias que se sucedían una detrás de otra. Me dijeron en 3 ocasiones que ya no había esperanza para él, estuvo durante años llevando un catéter e incluso fue necesario un trasplante; pero también te diré que aunque la vida había perdido su sabor, ni siquiera pude disfrutar de mi segundo embarazo, en ningún momento pensé en rendirme. Este verano Daniel va a cumplir 13 años y aunque sigue con el tratamiento te puedo asegurar que es un niño feliz.

Daniel va al campamento de verano

Coincidirás conmigo en que una madre es capaz de darlo todo por un hijo. Incluso aguantarse las lágrimas y sacar una sonrisa para decir ‘adiós’ a su niño el día que se va de campamento.

La decisión estaba tomada. Daniel iba a ir de campamento. Su oncólogo había dicho que era algo que le iba a venir fenomenal para su autoestima y también para ganar confianza en sí mismo. ¿Sabes cuál era el único lugar en el que mi hijo se sentía seguro? El hospital, y yo sabía que eso era algo que había que cambiar.

No fue fácil encontrar un campamento para él. No por las opciones, si no porque nadie quería tener entre los acampados a un niño con un linfoma. De casualidad, o mejor dicho por suerte, conocí a Global Camp. Tanto Celia y Rocío como Lúa y el resto del equipo no tardaron en decir que sí, que Daniel podía ir con ellos; ya no había plaza en ese momento. Pero me dijeron que eso no iba a ser un problema para que mi hijo pudiera disfrutar de unos días de vacaciones junto al resto de niños y niñas de su edad.

Y así comenzó el cambio de vida de Daniel. Una llamada a mitad de la semana de campamento en la que me dijo: ‘mamá, tengo que dejarte, va a comenzar la siguiente actividad’. Una foto en la que se le veía subido a la tirolina ¡reto superado! ¡nunca antes se había atrevido a hacer algo así! El resultado: un niño que sonríe y que se siente confiado y seguro de sí mismo.

Y no, no te pienses que en Global Camp le tuvieron, como se suele decir, en palmitas. Ellos entendieron a la perfección que debían continuar con el trabajo que yo ya venía haciendo tiempo atrás de tratar a Daniel como a uno más. De estar pendiente de él, sí, por supuesto, pero sobre todo de hacer que se sintiera capaz de esto y mucho más.

Podrías pensar que ese cambio tan notable en Daniel solo lo notamos nosotros, sus padres y su hermana Adriana, pero nada más lejos de la realidad. Tanto los profesores, como los pediatras, oncólogos y psicólogos coincidieron en decir que Daniel parecía otro niño, el brillo en sus ojos lo confirmaba.

Te cuento todo esto por si a ti también te sirviera de ayuda. Por si tu hijo necesitara de un tiempo de calidad y disfrute haciendo actividades acordes a su edad con este gran equipo de profesionales que tantas alegrías nos han dado a nosotros. Daniel ya lo tiene claro, este año repite en el campamento de verano, pero no por una semana, sino que ha convencido a un amigo ¡y se van dos semanas!

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